 |
CARTA A LA COMUNIDAD Estimada Comunidad Escuela Criminalística-UTEM:
En esta oportunidad, quisiera compartir con ustedes, académicos y estudiantes, algunas reflexiones acerca del estado actual de nuestra Escuela. La pregunta que quisiera proponerles es, ¿Cuál es nuestro norte? Antes de dar respuesta a esta interrogante, quisiera recapitular algunos eventos de manera precisa y breve.
Nuestros profesores y alumnos, y porque no decirlo, el país en general, aún recuerdan que, hace algún tiempo, nuestra carrera, nuestra propia profesión, se vio en tela de juicio. Para los que estábamos en la Escuela en ese momento el evento fue un gran golpe. De un día para otro, guiados por opiniones divergentes, entre otras periodísticas, la gente empezó a criticar nuestro quehacer, nuestros sueños, nuestro compromiso. Algunos de nuestros compañeros abandonaron el barco asustados y confundidos, saltando a conclusiones extremas a la luz de algunos hechos mal interpretados. Como todo ser humano sensible, sólo puedo desear que ellos puedan encontrar alguna carrera que los motive e interese de la misma manera que las Ciencias Forenses nos interesan a nosotros, y que encuentren, al igual que nosotros, un lugar de trabajo serio, con ideales, sueños y esperanzas; que cuente con las exigencias propias de una administración académica seria y responsable, cuyo foco sea la formación no sólo de profesionales sino que también de personas, como lo es el de la Escuela de Criminalística de la Universidad Tecnológica Metropolitana.
Que la Escuela haya sobrevivido a tal tormenta no es obra mía, sino de ustedes, académicos y alumnos. En mi condición de Director de la Escuela de Criminalística, reconozco y acepto con orgullo mi condición de capitán de este barco; pero más importante aun que el orgullo es la humildad. Y por ende, humildemente, debo decir que si todavía nos encontramos a flote, con un viento soplando a gran velocidad y con nuestras energías desbordantes, es porque los académicos y alumnos de la Escuela han tenido la fuerza y la tenacidad para seguir soñando con una carrera que día a día adquiere más importancia a nivel mundial.
Sin embargo, nuestro objetivo principal es nuestro país, y por ende, la pregunta correcta en este sentido sería, ¿Cuál es la situación de nuestra carrera en nuestro país? Les voy a revelar mi visión del asunto: no podría estar mejor. Digo esto con plena seguridad, pues la fuerza que tanto ustedes estudiantes como nosotros académicos colocamos en cada uno de nuestros quehaceres, día tras día, me llena de tranquilidad y me invita a visualizar un sereno gran porvenir para nuestra profesión.
Pero volviendo a nuestro punto de partida: cuando me pregunto ¿cuál es nuestro norte?, me doy cuenta de que, al igual que en la historia de Edipo y la esfinge, debemos buscar la respuesta dentro de nosotros mismos. Les confesaré que reflexiones profundas ocupan también mi tiempo, buscando esta respuesta. Siempre miro a mí alrededor, en silencio, meditando; observo a nuestros alumnos, a nuestros profesores, y me sorprendo al oírlos hablar acerca de los temas que nos incumben. Me impresionan las tesis que los alumnos están publicando, porque aparte de ser trabajos serios e intelectualmente loables, liberan un aroma a dedicación, a cariño. Refiero estos sentimientos porque, aunque no lo crean, la pregunta que encabeza este comunicado no era, ¿cuál es nuestro norte? En cambio, la pregunta verdadera versaba: ¿Cómo construiremos capital criminalístico?
Lo correcto, como bien Aristóteles lo señalaba, es empezar por el principio: ¿Qué es el capital criminalístico? Difícil pregunta. Es todo lo que hacemos, pero a su vez, no es nada, porque siempre cambia, porque lo construimos a cada momento. Hay una cita de Paúl Romer que quisiera compartir con ustedes: “El conocimiento es el único recurso ilimitado, el único activo que aumenta con su uso”. Desde esta perspectiva, el capital criminalístico significa nuevos conocimientos, una nueva metodología de investigación, y nuevas técnicas criminalísticas. En palabras simples, significa nuestro trabajo de cada día, aquello que hacemos desde la academia y que entregamos a nuestro país. Ese es nuestro norte: buscar nuevo conocimiento.
El capital criminalístico es la continua búsqueda de nuevos conocimientos que sean un aporte para nuestro país. El capital criminalístico son nuestros estudiantes, nuestros profesores, construyendo y compartiendo conocimiento en el diario vivir. El capital criminalístico somos nosotros, cuando estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos y de nuestro trabajo en las áreas de la ciencia, la tecnología y la técnica.
Hoy en día, por ejemplo, cuando considero el recurso académico en el área de las ciencias criminalísticas, no puedo evitar notar que, a nivel de país, este recurso es escaso. Sin embargo, cuando también considero el número importante de personas competentes que están siendo entrenadas en la academia, en nuestra misma Escuela, el panorama se ilumina. Y es que, en la actualidad, el capital criminalístico se está viendo beneficiado por la docencia, la investigación y la extensión, entre otros, que proviene de nosotros, y que se desarrolla aquí mismo en la UTEM, me acuerdo que tal capital humano antes no existía. Antes, ni siquiera era considerado parte de la academia, pero hoy si lo es. Este es un gran logro para nosotros, para nuestra Escuela y para nuestra universidad.
Nosotros somos quienes construimos capital criminalístico. Nosotros somos quienes construimos nuestro norte. Hemos llegado al punto en donde tenemos la responsabilidad de manifestar nuestra dedicación y nuestra utilidad dentro de la sociedad. Nuestro norte somos nosotros mismos, es decir, el correcto desarrollo de nuestra profesión. Es por esto que los invito a ustedes, alumnos, profesores, futuros integrantes de nuestra familia en un tiempo cercano, a desarrollar nuevos proyectos y a proponer nuevos desafíos. Hemos demostrado, con perseverancia, que podemos salir airosos sin inflarnos de un vano orgullo; hemos demostrado, en la adversidad, que podemos escuchar críticas destructivas y no perder nuestra dignidad; hemos demostrado, en la vida profesional, nuestro profesionalismo y seriedad. Es momento de demostrarnos a nosotros mismos que es lo que somos capaces de hacer.
Los invito, desde ya, a colaborar y a agregar valor a este nuevo activo llamado capital criminalístico. Los invito a trabajar con todas sus fuerzas, como lo han hecho hasta ahora, y a superarse a ustedes mismos día a día. Ya llegará el momento en que nuestra sociedad y nuestros líderes validen plenamente nuestro conocimiento; en ese momento, nuestros compatriotas reconocerán nuestra ciencia en la medida en que nuestros logros demuestren nuestras verdaderas habilidades. Estamos trabajando en un país que aún no dimensiona, pero que pronto lo hará, la loable misión que guía los pasos de nuestra Escuela: aportar en la empresa de lograr una mirada jurídica más justa para nuestro país.
Felipe Alberto Ávila Duhalde Director Escuela de Criminalística
|
 |